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FOTOGRAFIA
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Festival de Fuegos Artificiales en el Lago
Oeste
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Texto:
Wang Xiuying
Fotos: Weng Rong'er, Xu Naihua, Wang Tianrui y Hong Baoping
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Todos
los años, en otoño, y para placer de turistas
nacionales o extranjeros, se lleva a cabo en Hangzhou, teniendo
como marco la majestuosidad y la belleza del Lago del Oeste,
el Festival Internacional de Fuegos Artificiales.
El pasado 21 de octubre, un día
después de la inauguración de la gran Feria
Internacional del Lago del Oeste 2000, en esta ciudad, más
de 500 mil espectadores coparon las orillas del Lago del
Oeste para admirar y disfrutar, en una noche iluminada,
de una espectacular fiesta de luces danzando en el ecran
del cielo.
Esa noche más de 15.000
cohetes de diferentes intensidades, luces y figuras, activados
por encendido electrónico, fueron lanzados al cielo
desde las 13 plataformas instaladas para la ocasión
sobre un área de 5,6 km² en medio del agua del
Lago del Oeste. El primer grupo de cohetes lanzados desplegó
en el cielo un saludo de amistad Bienvenidos a la
Exposición del
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Lago del Oeste,
y enseguida, cada 5 minutos, fueron lanzados fuegos artificiales
fabricados en China, Japón, EE.UU., Alemana, Italia,
España y otros países. Los producidos en China
dibujaban sobre el cielo remolinos de viento, lluvias de perlas
verdes, perlas rojas y caídas interminables de sauces
llorones, el más grande artefacto explosivo tenía
el tamaño de una sandía, y al abrirse en colores,
figuras y luces sobre el cielo cubría en el espacio
una área similar a 10 campos deportivos. Los de Estados
Unidos iluminaban aún más la noche con sus miles
de estrellas fugaces, cielos estrellados y peonías
en pleno florecimiento. Los de Alemania, la llenaban de romanticismo
con sus cubos de colores; los de Italia, destacaban por la
belleza de sus ciruelos blancos dando vueltas en el aire mientras
se iluminaba en el fondo de la noche una vía láctea.
Y el festival llegó a su mayor
momento de esplendor cuando se lanzaron al cielo, simultáneamente
y desde tres puntos diferentes del Lago del Oeste --el Oleaje
de los Sauces y el Encanto de las Oropéndolas, el Quiosco
en el Centro del Lago, y el Dique-- los fuegos artificiales
llamados La Cascada del Niagara. En ese instante
el cielo se llenó de colores y una cascada inmensa
de agua parecía que caía desde una altura de
250 m. La intensidad de sus luces y colores iluminó
toda la ciudad y llenó de felicidad y admiración
el rostro de todos los miles de miles de espectadores. |



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