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HISTORIA
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Texto:
Yu Pengfei y Xu Yong
Fotos: Xu Yong |
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Las construcciones imperiales, de puertas redondas, paredes
rojas, ornamentos esculturales y pinturas coloridas, atraen
a los extranjeros.
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Fotografiando imágenes ancestrales de Beijing.
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Los sueños de un tambor.
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Beijing
cuenta con cuatro modernas autopistas periféricas,
llamados anillos; muchas amplias avenidas -una
de ellas, Chang´an Jie, que atraviesa la ciudad de este
a oeste, en algunos sectores es de 14 carriles de circulación-,
pero sobre todo es una ciudad de hutones (callejuelas). Centenas
de ellos tejen la trama de la ciudad y la llenan de calma
y conviavilidad. Este término, hutong, con el que los
beijineses designan sus estrechas y animadas callejuelas,
procede de la lengua mongola y es conocido desde la dinastía
Jin (1115-1234) y Yuan (1271-1368). Los beijineses de mayor
edad dicen que en su ciudad hay 990 hutones que llevan nombre
-y estos son poéticos y evocadores como el Jing
Yu Hutong que quiere decir La Callejuela de los
Peces Dorados- y otros cientos de hutones cuyo nombre
no es conocido. En verdad, es difícil saber cuantos
hutones hay en Beijing.
Los típicos hutones de Beijing son
callejuelas estrechas, en la actualidad la mayoría
están pavimentados y sólo unos pocos conservan
sus pisos enladrillados o empedrados, a cuyos lados están
levantadas casas de un solo piso con techo a dos aguas cubierto
con tejas. Las puertas de estas viviendas de patio cuadrado
tienen diseños arquitectónicos diferentes, casi
no hay dos parecidas. Los beijineses, de generación
en generación, viven en estas casas aislados de los
ruidos de la ciudad y llevan una vida tranquila y cómoda.
Por eso, les gustan tanto sus patios cuadrados y el hutong
donde queda su casa.
Beijing es una antigua capital cuyo crecimiento
a través de la historia ha sido relativamente bien
planificado. La envergadura y disposición de sus calles
se ha ido trasformando y ampliando durante todas las dinastías
posteriores teniendo como base sus planos cuando fue capital
de la dinastía Yuan. El Palacio Imperial es el punto
central y las calles se han ido desarrollando y extendiendo
longitudinal y paralelamente. A lo largo de los hutones que
se encuentran a los lados este y oeste del Palacio Imperial,
y que se extienden de sur a norte, vivían las familias
nobles y las parientes del emperador. Los hutongs alejados
del Palacio Imperial agrupaban a los habitantes comunes y
comerciantes. |

En los hutones, aún hoy en día, viven la mayor parte de
los beijineses.
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Los ornamentos del pórtico de este patio atraen la atención
de los turistas.
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Contemplando el paisaje de Beijing desde lo alto de la Torre
del Tambor.
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Visita al jardín de la Mansión del príncipe Gong.
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Un niño, en nombre de toda la familia, da la bienvenida
a los huéspedes extranjeros.
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Una pareja de recién casados ofrece caramelos a la gente.
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Después de descender del autobús, montan en triciclos para
iniciar el viaje por los hutones. |
Durante la dinastía
Yuan existían reglamentos que determinaban el ancho
de las calles y hutones, y la distancia que debía de
existir entre ellos. Aún hoy en día, algunos
mantienen el aspecto original.
Para poder distinguir sus hutones los pobladores
le ponían un nombre que tuviera relación con
las características propias del lugar, de su topografía,
historia o de algún personaje célebre que viviera
o tuviera relación con el lugar. Así, por ejemplo,
el Hutong del Ojo de Aguja, nos permite imaginar lo estrecho
que es. Si avanza una persona empujando su bicicleta, la que
viene en sentido contrario tiene que hacerse a un costado.
El Hutong de Ocho Curvas, evidentemente es una zigzagueante
callejuela. En el Hutong del Pez Dorado, donde vendían
pescado, ahora se levanta un hotel de cinco estrellas. Y como
el número de hutongs en Beijing es incontable, muchos
llevan el mismo nombre. Por ejemplo, existen más de
diez llamados Hutong de Caña de Flecha. Con el desarrollo
y modernización de la ciudad este fenómeno está
desapareciendo. |

Tomando té y saboreando bocadillos de gusto local.
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Chofer y fotógrafo. |
Si uno entra en
el más largo de los hutones de Beijing le será
difícil encontrar la salida; y en el más corto,
sólo viven tres o cinco familias.
Con el rápido desarrollo urbano,
los zigzagueantes hutones y las tranquilas casas de patios
cuadrados no pueden adaptarse al ritmo de crecimiento y modernización
de la ciudad, muchos habitantes ya se han trasladado a vivir
en los edificios recién construidos. Los hutones de
Beijing, como un viejo utensilio, se han ido convirtiendo
en recuerdos de lo que fue la ciudad de Beijing.
Sin embargo, aún en la actualidad
los hutones ocupan la tercera parte de la superficie total
de la municipalidad de Beijing y continua siendo un lugar
estrechamente vinculado con la vida de los beijineses. Si
uniéramos todos los hutones de Beijing formaríamos
una muralla de 500 kilómetros. |

Los turistas se interesan mucho por la cultura china.
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Una tetera con boca en forma de dragón llama la atención
de los turistas.
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Entrando en una típica casa de Beijing.
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Paseando por el puente Yinding.
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Un anciano alza su jaula de pájaros, dejando
a su favorito trinar delante de los extranjeros.
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Un grupo especial pasando al lado del
lago Shishahai.
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