2001-3

    HISTORIA

Los “hutongs” de Beijing



Texto: Yu Pengfei y Xu Yong
Fotos: Xu Yong


Las construcciones imperiales, de puertas redondas, paredes rojas, ornamentos esculturales y pinturas coloridas, atraen a los extranjeros.


Fotografiando imágenes ancestrales de Beijing.


Los sueños de un tambor.
   Beijing cuenta con cuatro modernas autopistas periféricas, llamados “anillos”; muchas amplias avenidas -una de ellas, Chang´an Jie, que atraviesa la ciudad de este a oeste, en algunos sectores es de 14 carriles de circulación-, pero sobre todo es una ciudad de hutones (callejuelas). Centenas de ellos tejen la trama de la ciudad y la llenan de calma y conviavilidad. Este término, hutong, con el que los beijineses designan sus estrechas y animadas callejuelas, procede de la lengua mongola y es conocido desde la dinastía Jin (1115-1234) y Yuan (1271-1368). Los beijineses de mayor edad dicen que en su ciudad hay 990 hutones que llevan nombre -y estos son poéticos y evocadores como el “Jing Yu Hutong” que quiere decir “ La Callejuela de los Peces Dorados”- y otros cientos de hutones cuyo nombre no es conocido. En verdad, es difícil saber cuantos hutones hay en Beijing.
    Los típicos hutones de Beijing son callejuelas estrechas, en la actualidad la mayoría están pavimentados y sólo unos pocos conservan sus pisos enladrillados o empedrados, a cuyos lados están levantadas casas de un solo piso con techo a dos aguas cubierto con tejas. Las puertas de estas viviendas de patio cuadrado tienen diseños arquitectónicos diferentes, casi no hay dos parecidas. Los beijineses, de generación en generación, viven en estas casas aislados de los ruidos de la ciudad y llevan una vida tranquila y cómoda. Por eso, les gustan tanto sus patios cuadrados y el hutong donde queda su casa.
    Beijing es una antigua capital cuyo crecimiento a través de la historia ha sido relativamente bien planificado. La envergadura y disposición de sus calles se ha ido trasformando y ampliando durante todas las dinastías posteriores teniendo como base sus planos cuando fue capital de la dinastía Yuan. El Palacio Imperial es el punto central y las calles se han ido desarrollando y extendiendo longitudinal y paralelamente. A lo largo de los hutones que se encuentran a los lados este y oeste del Palacio Imperial, y que se extienden de sur a norte, vivían las familias nobles y las parientes del emperador. Los hutongs alejados del Palacio Imperial agrupaban a los habitantes comunes y comerciantes.

En los hutones, aún hoy en día, viven la mayor parte de los beijineses.

Los ornamentos del pórtico de este patio atraen la atención de los turistas.

Contemplando el paisaje de Beijing desde lo alto de la Torre del Tambor.

Visita al jardín de la Mansión del príncipe Gong.

Un niño, en nombre de toda la familia, da la bienvenida a los huéspedes extranjeros.

Una pareja de recién casados ofrece caramelos a la gente.

Después de descender del autobús, montan en triciclos para iniciar el viaje por los hutones.
    Durante la dinastía Yuan existían reglamentos que determinaban el ancho de las calles y hutones, y la distancia que debía de existir entre ellos. Aún hoy en día, algunos mantienen el aspecto original.
    Para poder distinguir sus hutones los pobladores le ponían un nombre que tuviera relación con las características propias del lugar, de su topografía, historia o de algún personaje célebre que viviera o tuviera relación con el lugar. Así, por ejemplo, el Hutong del Ojo de Aguja, nos permite imaginar lo estrecho que es. Si avanza una persona empujando su bicicleta, la que viene en sentido contrario tiene que hacerse a un costado. El Hutong de Ocho Curvas, evidentemente es una zigzagueante callejuela. En el Hutong del Pez Dorado, donde vendían pescado, ahora se levanta un hotel de cinco estrellas. Y como el número de hutongs en Beijing es incontable, muchos llevan el mismo nombre. Por ejemplo, existen más de diez llamados Hutong de Caña de Flecha. Con el desarrollo y modernización de la ciudad este fenómeno está desapareciendo.

Tomando té y saboreando bocadillos de gusto local.

Chofer y fotógrafo.
   Si uno entra en el más largo de los hutones de Beijing le será difícil encontrar la salida; y en el más corto, sólo viven tres o cinco familias.
   Con el rápido desarrollo urbano, los zigzagueantes hutones y las tranquilas casas de patios cuadrados no pueden adaptarse al ritmo de crecimiento y modernización de la ciudad, muchos habitantes ya se han trasladado a vivir en los edificios recién construidos. Los hutones de Beijing, como un viejo utensilio, se han ido convirtiendo en recuerdos de lo que fue la ciudad de Beijing.
   Sin embargo, aún en la actualidad los hutones ocupan la tercera parte de la superficie total de la municipalidad de Beijing y continua siendo un lugar estrechamente vinculado con la vida de los beijineses. Si uniéramos todos los hutones de Beijing formaríamos una muralla de 500 kilómetros.

Los turistas se interesan mucho por la cultura china.

Una tetera con boca en forma de dragón llama la atención de los turistas.

Entrando en una típica casa de Beijing.
Paseando por el puente Yinding.
Un anciano alza su jaula de pájaros, dejando a su favorito trinar delante de los extranjeros.
Un grupo especial pasando al lado del lago Shishahai.