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Los hutongs, como se denominan a las
callejuelas de Beijing, ocupan un lugar preferencial en
la larga historia de la ciudad y son considerados como representativos
de la urbanización de Beijing. La palabra hutong,
de origen mongol, fue adoptada por los beijineses hace 700
años. Hablar de Beijing es recordar sus hutongs.
Y todo el mundo está de acuerdo en que son una ventana
que permite conocer las costumbres y hábitos de los
beijineses.
La capital china cuenta con miles de
antiguos hutongs, adornados de álamos, sóforos
y sauces, alrededor de la Ciudad Prohibida. Por el acelerado
proceso de modernización que vive la ciudad de cada
día son más los altos edificios que reemplazan
las tradicionales casas de Beijing de patio cuadrado. Sin
embargo, hasta el día de hoy, los barrios formados
por hutones son el lugar de residencia de la mitad de los
habitantes de la ciudad. Estas callejuelas, que preservan
la historia y la civilización da Beijing, son una
galería viviente del modo de vida tradicional de
sus habitantes.
En el otoño dorado de 1994, un
grupo de jóvenes, vestidos con llamativos chalecos
amarillos, cruzaba un antiguo hutong, al lado del Lago Shishahai,
transportando en sus remozados triciclos -ricksha- (antiguo
medio de transporte) a turistas venidos de todas partes
del mundo. El Paseo por los Hutones de Beijing,
organizado por la Compañía de Desarrollo Cultural
y Urbanístico de Beijing, permitía, por primera
vez, que los visitantes descubrieran y conocieran los antiguos
y tradicionales barrios de callejones y ver, personalmente,
la vida de los residentes de la ciudad.
En este particular circuito turístico,
los visitantes extranjeros, transportados en triciclo, ricksha,
recorren la calle Xiheyan, que pasa por el Lago Shishahai.
Luego, atravesando el puente Yinding, van desde el templo
Guanhua hasta la Torre del Tambor (Gu Lou). Desde lo alto
de ésta pueden contemplar los antiguos barrios de
la ciudad. Después, y nuevamente en ricksha, visitan
el barrio de Lago Houhai, que aún mantiene el antiguo
aspecto de Beijing. En este lugar los turistas pasean a
pie por los hutones Guanfang del Sur y Guanfang del Norte,
La callejuela grande de la seda dorada (Da Jin Si Hutong)
y la pequeña, Xiao Jin Si Hutong; Asimismo los hutones
de Qianjing y Houjing, pudiendo visitan los patios de las
casas para charlar con los vecinos. Este singular y atractivo
circuito termina en la Mansión del príncipe
Gong, conocida también como el Jardín
del Gran Paisaje del Pabellón Rojo, donde disfrutan
del espectáculo de la ópera de Pekín
mientras saborean bocadillos locales. Así, todo el
recorrido está impregnado del estilo y carácter
de Beijing.
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