2001-3




Visiten los "hutongs" de Beijing




Un hutong, bajo la lluvia.


En el interior de un patio cuadrado.


"De buen agüero".

   Los hutongs, como se denominan a las callejuelas de Beijing, ocupan un lugar preferencial en la larga historia de la ciudad y son considerados como representativos de la urbanización de Beijing. La palabra “hutong”, de origen mongol, fue adoptada por los beijineses hace 700 años. Hablar de Beijing es recordar sus hutongs. Y todo el mundo está de acuerdo en que son una ventana que permite conocer las costumbres y hábitos de los beijineses.
    La capital china cuenta con miles de antiguos hutongs, adornados de álamos, sóforos y sauces, alrededor de la Ciudad Prohibida. Por el acelerado proceso de modernización que vive la ciudad de cada día son más los altos edificios que reemplazan las tradicionales casas de Beijing de patio cuadrado. Sin embargo, hasta el día de hoy, los barrios formados por hutones son el lugar de residencia de la mitad de los habitantes de la ciudad. Estas callejuelas, que preservan la historia y la civilización da Beijing, son una galería viviente del modo de vida tradicional de sus habitantes.
    En el otoño dorado de 1994, un grupo de jóvenes, vestidos con llamativos chalecos amarillos, cruzaba un antiguo hutong, al lado del Lago Shishahai, transportando en sus remozados triciclos -ricksha- (antiguo medio de transporte) a turistas venidos de todas partes del mundo. El “Paseo por los Hutones de Beijing”, organizado por la Compañía de Desarrollo Cultural y Urbanístico de Beijing, permitía, por primera vez, que los visitantes descubrieran y conocieran los antiguos y tradicionales barrios de callejones y ver, personalmente, la vida de los residentes de la ciudad.
    En este particular circuito turístico, los visitantes extranjeros, transportados en triciclo, ricksha, recorren la calle Xiheyan, que pasa por el Lago Shishahai. Luego, atravesando el puente Yinding, van desde el templo Guanhua hasta la Torre del Tambor (Gu Lou). Desde lo alto de ésta pueden contemplar los antiguos barrios de la ciudad. Después, y nuevamente en ricksha, visitan el barrio de Lago Houhai, que aún mantiene el antiguo aspecto de Beijing. En este lugar los turistas pasean a pie por los hutones Guanfang del Sur y Guanfang del Norte, La callejuela grande de la seda dorada (Da Jin Si Hutong) y la pequeña, Xiao Jin Si Hutong; Asimismo los hutones de Qianjing y Houjing, pudiendo visitan los patios de las casas para charlar con los vecinos. Este singular y atractivo circuito termina en la Mansión del príncipe Gong, conocida también como el “Jardín del Gran Paisaje del Pabellón Rojo”, donde disfrutan del espectáculo de la ópera de Pekín mientras saborean bocadillos locales. Así, todo el recorrido está impregnado del estilo y carácter de Beijing.


Otro estilo de puerta.

Pintura mural.

Mendun, adornos colocados a ambos lados de la puerta.
   A lo largo de este recorrido por los hutones, los turistas fotografían con pasión las casas que si bien están algo deterioradas aún conservan toda su belleza, además, se interesan y se sorprenden por el juego chino llamado “Jian Zi”, que consiste en mantener en el aire, con golpes de pie o de cualquier parte del cuerpo, un pequeño objeto, que practican algunos niños. En un patio de una de las casas, una turista traba amistad con uno de los propietarios estrechando sus manos cordialmente.
   Casi todos los turistas que visitan los pintorescos hutongs de Beijing están de acuerdo en que estos constituyen un bello, singular, y precioso patrimonio que debe de ser conservado. Uno de ellos, proveniente de Italia, dijo con gran entusiasmo: “He descubierto la inteligencia del pueblo chino expresada en la arquitectura de sus casas de patio cuadrado y la belleza de sus hutones, porque crean el ambiente tranquilo y pacífico y un íntimo sentimiento de fraternidad entre sus moradores.”
   El “Paseo por los hutongs” es uno de los atractivos que mas interés produce entre los turistas extranjeros que visitan Beijing. Xu Yong, gerente general de la Compañía de Desarrollo Cultural y Urbanístico de Beijing, creador de dicho circuito, afirmó emocionado: “Los extranjeros vienen a Beijing no sólo para visitar la Gran Muralla y el Palacio Imperial, también para conocer la vida de los beijineses comunes y corrientes. Y con nuestro circuito les ofrecemos esa maravillosa posibilidad.”

Puerta de estilo tradicional y occidental.

Rincón de un patio.

La puerta de un patio cerca de la Pagoda Blanca.