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las 20 obras expuestas, 10 fueron vendidas
la noche de su inauguración. En tono de broma le
hemos dicho que se había convertido en un hombre
muy rico pero su chino, todavía reducido, no
le permitió comprender el sentido amistoso y jovial
de nuestras palabras..
Su
pasión por China nació en Beijing
En 1963, Charles Chauderlot, por recomendación
del profesor Faure, inició sus estudios de pintura
en la Escuela de Bellas Artes de Burdeos, Francia. De 1975
a 1990, a exigencia de su familia, entró en la universidad
para estudiar derecho y ciencias políticas, diplomándose
en ambas carreras, lo que le permitió iniciar su
vida profesional. En esta época, en su tiempo libre,
perfeccionó sus técnicas de dibujo bajo la
guía del pintor francés Michel Vicaire. Es
a partir de los años 90 que se dedica plenamente
a la pintura. Entre 1987 y 1997, participa en más
de cincuenta exposiciones y concursos nacionales e internacionales
organizados en Francia y presenta diez exposiciones individuales.
Pronto comienza a recibir los elogios y a llamar la atención
de los críticos de arte franceses, quienes dicen
que en su obra, gracias al uso particular de los blancos
y negros reflejando la luz del sol, es capaz de dar vida
a las piedras Y el éxito no se hace esperar
y los premios y menciones comienzan a llegar. En 1993 recibe
las medallas de plata del Arte, Ciencia y Literatura
Francesa y la de la Orden Nacional del Mérito
por su creación artística y por su trabajo
de difusión y vulgarización de la cultura.
En 1994, obtiene un premio especial en el Salón de
Invierno de París y, poco después, el del
Consejo General del Marne, ambos con felicitaciones del
jurado.
En Francia, los interesados en China
y en la inmensa cultura china son numerosos y ésta
ejerce actualmente una influencia profunda en ese país.
Antes de instalarse en China, Charles Chauderlot la conoció
a través de libros o de personas que conocían
la historia y cultura china. Y pensó vivir un día
en ese país que comenzó a descubrir y amar.
La hora de la partida llegó en 1996. La belleza única
del arte chino lo sorprendió, tanto si este se manifestaba
en la serenidad y elegancia de las piezas del mobiliario
Ming, en la tranquilidad de las casas de Beijing de tejas
barnizadas, en la majestuosidad del Palacio Imperial, o,
simplemente, en la alegre vida cotidiana del pueblo chino.
Todo era de un exquisito y profundo refinamiento. Y para
no olvidar nada de lo que estaba conociendo y admirando,
tomó sus pinceles y su obra en China comenzó.
China es su fuente de inspiración. Los pinceles para
la caligrafía china son sus únicos útiles
de trabajo. Después de 1998, Charles Chauderlot ha
presentado cuatro exposiciones en Beijing y Shanghai. Durante
estos años, este pintor francés que vive y
pinta en Beijing, ha hecho muchos amigos chinos. Sus pinturas
de las callejuelas de Beijing han obtenido un gran éxito,
tanto entre el público chino como extranjero.
La técnica
de Charles Chauderlot
Charles Chauderlot utiliza para pintar
sus aguadas pinceles de caligrafía y papel para acuarela.
Con estos materiales logra reproducir en su obra toda la
belleza de las callejuelas y las casas tradicionales -de
patio cuadrado - de Beijing, y trasmitirnos esa atmósfera
elegante y de paz y calma que las caracteriza. Eliminando
ciertos elementos, guardando otros, logra hacernos sentir
la tranquilidad y armonía de estas casas. Su uso
de los blancos, negros y grises logra maravillosos efectos
plásticos, la luz es perfecta, dando realmente la
impresión de un oasis de paz en medio de la vida
tumultuosa de la ciudad. La primera vez que estuve frente
a una obra de Charles Chauderlot, mi corazón latió
más rápido. El logra transmitir a los que
admiramos su obra su concepción de la belleza. Mirando
sus pinturas no podemos imaginar que el pintor sea un hombre
tan introvertido. Pero si bien no habla mucho, trabaja bastante.
Todo el tiempo recorre las grandes avenidas, se hunde en
las estrechas callejuelas, de Beijing, buscando las casas
tradicionales que aún sobreviven a la modernidad,
e intentando, a través de su obra, detener la voracidad
del tiempo. Alguna vez dijimos que el arte era un medio
de comunicar, ahora también podemos decir que la
mirada que el pintor nos ofrece a través de su obra
es la de la sorpresa.

La profundidad de una callejuela.
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Obras llenas de los encantos de la antigua capital.
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La aguada de la cual Charles Chauderlot no quiere
separarse: “El N° 22, de la calle Houjie (Calle detrás
del Museo de Bellas Artes). El mismo confeccionó el
marco inspirándose en las ventanas tradicionales de
China.
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El N° 22 de
la Calle Houjie (Calle detrás del Museo de Bellas
Artes), obra de Charles Chauderlot que no está
a la venta.
La exposición que el pasado mes
de octubre le consagró la Galería Hualai reunía
su obra trabajada ese año. Entre las piezas expuestas
hubo una que nos llamó particularmente la atención:
El N° 22 de la Calle Houjie, que, en una
pequeña nota debajo del cuadro, nos informaba que
no está a la venta ». En el N° 22
de la Calle Houjie se encontraba una célebre mansión
de patio cuadrado construida durante la dinastía
Ming, con dos entradas y sobre una superficie de mil m²,
cercana a la residencia de un príncipe. Charles Chauderlot
explicó a un diario que cuando supo que esta mansión
estaba a punto de ser demolida, se apresuró a llegar
al lugar, tocó la puerta del 22 y la abrió.
Bajo la luz pálida del invierno, Charles Chauderlot
vio los troncos de los árboles brillar con la luz
del sol que se reflejaba en la parte alta del muro del patio,
envolviendo la mansión en una atmósfera refinada
y típicamente china, en perfecta armonía con
la calma de sus alrededores. Charles Chauderlot quedó
profundamente impresionado. Y seriamente pidió permiso
a los vecinos del patio para instalarse y dibujarlo. Se
sentó en la esquina sudeste del patio, y durante
todo el día, sin detenerse un instante, salvo para
comer un sándwich al mediodía, trabajó
hasta que el sol comenzó a esconderse. A esa hora
terminó su obra : El N° 22 de la Calle
Houjie. Beijing ofrece el encanto y el aspecto popular
de sus callejuelas, la belleza de sus patios cuadrados cargados
de historia, Beijing ofrece siempre la sorpresa. El 26 de
octubre del 2000, el N° 22 de la Calle Houjie fue demolido.
Para guardar el testimonio de esa hermosa mansión,
Charles Chauderlot decidió conservar con él
esa obra tan particular.
La obra Charles
Chauderlot nos invita a la reflexión
La obra de este artista francés
que es Charles Chauderlot nos invita a reflexionar sobre
el arte chino. La cultura china, por su profundidad, merece
reflexión; por su refinamiento, está al alcance
de todos; y su belleza es única. La cultura mundial
es un patrimonio común a toda la humanidad, ella
también pertenece a China.
Este año se abre un nuevo siglo,
y Charles Chauderlot sigue viviendo en Beijing y continúa
pintando al aire libre, intentando captar la verdadera realidad
de las cosas. Puede ser que un día cualquiera, mientras
usted se pasea por una de las estrechas y vivas callejuelas
de Beijing, vea a un hombre de cabellos rubios y ojos azules
completamente absorbido por su pintura, de seguro se tratara
de Charles Chauderlot, un artista francés enamorado
de Beijing.
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