2001-4

DEPORTES


NUEVO RECORD MUNDIAL
EN DOMINO-ARTE

Texto: Chen Ying                          
   Fotos: Chen Ying y Chen Shuwei


Las piezas de domino son colocadas en líneas o columnas formando un laberinto sobre el campo de tenis bajo techo. Esforzándose cada vez más para superar las dificultades.

   En 1120, los chinos inventaron el juego del domino, que desde comienzos del siglo XVIII fue introducido en Europa. Desde un principio este juego atrajo la atención y el interés. En la actualidad se practica, en sus diversas variantes, en casi todo el mundo. Una de sus modalidades, sin lugar a dudas la más atractiva y de mayor dificultad, es la llamada Domino-Arte. Esta se practica colocando las piezas de pie, muy juntas una de otra, formando largas líneas, columnas u otras diferentes formaciones. Esta manera de colocarlas permite que cuando la pieza de inicio es empujada contra la que está detrás, hace que todas las piezas vayan cayendo una tras otra, pero sin romperse. Al caer, éstas dejan ver los cuadros o figuras artísticas que han sido pintadas en su parte trasera. Para practicar el Domino-Arte se necesita un gran espacio y un ambiente tranquilo.

Un joven japonés fue el responsable del diseño de la Gran Muralla de China. Recreación de una obra del gran pintor Vincent Van Gogh.


   El 31 de diciembre de 1999, un equipo holandés logró el récord mundial por el número de piezas utilizadas para un espectáculo de Domino-Arte. Muy poco después, este récord fue superado por 53 jóvenes estudiantes chinos y japoneses en Beijing. Pero su alegría no duró mucho, porque nuevamente los holandeses, con 2,97 millones de piezas de domino colocadas sobre el suelo, superaron el récord de los 53 estudiantes chinos y japoneses.
   El 29 de noviembre del 2000, en un intento para superar el récord mundial, jóvenes estudiantes de China, Japón, y Corea del Sur se reunieron en el Centro Deportivo y Recreativo de Yifangyuan, en Beijing, el más grande complejo recreativo bajo techo de China. Para ampliar el espacio, fue construido un corredor que unió el espacio multiusos gimnásticos con la cancha de tenis bajo techo de este centro.

Una pirámide construida con piezas de domino, obra de una joven china. Un tren en miniatura corre al lado de las piezas de domino que caen. Al fondo, fotos de los 62 participantes.

   La mayoría de los jóvenes estudiantes eran menores de 20 años. Durante muchas horas, en posición de rodillas o en cuclillas, colocaron sobre el suelo un promedio, cada uno, de 60 mil piezas diarias. El trabajo fue meticuloso y debían ajustar con precisión el ángulo y el espacio entre las piezas para lograr que todas cayeran cuando se empujara la primera. Fue una verdera prueba para su paciencia y su fortaleza física.

Un participante de Corea del Sur. Pintando sobre las piezas de domino un delicioso y exquisito plato, que es la copia fiel del cuadro original.

   Para la gran mayoría de los estudiantes fue la primera vez que participaban en un evento de Domimo-Arte de tanta importancia. Pero, a falta de experiencia, demostraron su inteligencia, imaginación y creatividad para poder superar el récord de los holandeses. Los diseños que realizaron tuvieron como motivo principal la paz mundial, e incorporaba características de las culturas de los tres países -instrumentos musicales, comida, personajes y lugares famosos, etc-. Además, se incluyó recreaciones de las obras pictóricas de Vincent Van Gogh y Pablo Picasso y algunos trabajos creados por los mismos estudiantes. Ellos utilizaron métodos especiales para pintar las piezas, de tal manera que al caer dejaran ver los diferentes diseños en toda su belleza y colorido. Sin lugar a dudas fue también una demostración de la gran capacidad creativa y artística de los estudiantes.

Fueron usados colores a rayos láser. Un ganador.

   A las 23.15 del 31 de diciembre del año 2000, una estudiante china dio un paso adelante y con determinación empujó una pieza de color rosado del domino. Al instante comenzaron a caer, una tras otra, los 3,4 millones de piezas que cubrían el suelo de la sala de multiusos gimnásticos, siguieron cayendo a lo largo de un corredor, continuaron sobre el suelo de la cancha de tenis bajo techo, luego de cubrirlo con imágenes las piezas iniciaron su regreso a través del corredor para volver a lugar inicial, donde, ante el aplauso de los asistentes, cayó la última pieza.
   El sonido de las piezas de domino cayendo se mezclaba con los gritos de alegría y las felicitaciones de los estudiantes. Algunos, muy emocionados, estaban con los ojos llenos de lágrimas. Ellos se abrazaban, se entrechocaban las manos, sonreían. Un nuevo récord mundial en Domino-Arte había sido conquistado. Y entre los 65 estudiantes provenientes de China, Japón y Corea del Sur, que con su trabajo habían conquistado en Beijing el nuevo récord mundial, se habían creado profundos y eternos lazos de amistad.


Un nuevo récord mundial.