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EL PUEBLO CHINO
SU SUEÑO ES UN MUNDO
VERDE
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Texto: Wang Xiuying
Fotos: Huang Daopeng y Zhou Yi
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Delante de la cabaña
de madera instalada a 2.970 metros s.m.n.en la meseta del Tíbet.
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La cabaña de madera
construida en la montaña Lingshan, indica que el sueño
por proteger la vegetación de Su Fengxiang se ha vuelto
más profundo.
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Los albaricoqueros silvestres introducidos
del Tíbet a la montaña Lingshan ya han producido
frutos. En la foto: Xu participa con regocijo en la cosecha.
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Hace
dos años conocí a la profesora Xu Fengxiang, fue
con ocasión de una conferencia que ella daba con los
auspicios de la Sociedad Municipal de Amigas Artistas de Beijing.
El tema fue Protejamos la vegetación en el Tíbet.
En nuestra conversación me exteriorizó lo que
ella llamaba su pequeño complot: Si
acepto con mucho gusto las invitaciones de las entidades interesadas,
no es sólo para hacerles conocer los trabajos que hago
en la meseta del Tíbet por la protección de su
ambiente ecológico; mi verdadero móvil es atraer
a los asistentes a dedicarse a una empresa como la que yo estoy
llevando adelante.
Xu Fengxiang es en verdad una heroína moderna.
Desde hace 18 años se dedica a investigar los modos de
vida de los diferentes organismos existentes en la meseta del
Tíbet y su relación con el medio ambiente ecológico.
Hace más de 40 años, cuando escuchó
un poema lleno de fervor escrito por un viejo silvicultor, sintió
un llamado que venia desde la profundidad de los bosques. En
ese tiempo, Xu Fengxiang, que estaba a punto de terminar sus
estudios secundarios, tomó la decisión de ingresar
a la Universidad de Nanjing para estudiar silvicultura y entregar
toda su vida a la noble empresa de la forestación. Desde
que estudiaba en la escuela secundaria ella sabía que
el Tíbet es una región muy particular por la gran
diversidad de sus bosques. En 1955 se diplomó. Y durante
todos los años que trabajó como profesora en la
misma universidad, expresó su deseo de trabajar en el
Tíbet. En 1978, con el apoyo de su familia, logró
cumplir con este deseo. Tenía 47 años. Hoy, después
de 18 años de trabajos, sus huellas se encuentran en
20 zonas de bosques en el Tíbet, sobre los 130.000 kms.
que suma su recorrido total de defensora de bosques y vegetación.
Antes de cumplir 60 años, había escalado el monte
Qomolangma hasta alcanzar el campamento de alpinistas a 5.400
metros s.n.m., llegado a los nacimientos del río Shiquan
y Maquan, atravesado la región deshabitada en el norte
del Tíbet, cruzado en seis ocasiones los ríos
Nujiang, Lancanjiang, Jinsha y se había internado tres
veces en la zona de Motuo. El resultado: aportar conocimientos
científicos que llenaron vacíos en la ecología
selvática, la ecología alpina, los recursos biológicos,
y la protección del medio ambiente ecológico en
el Tíbet. La cabaña de madera que ella construyó
con sus propias manos a orillas del río Niyang, a 2.970
metros s.n.m. es, a sus ojos, el santo salón de la ciencia
,y, a los ojos de los demás, el símbolo de un
esforzado trabajo por la protección de la vegetación
y de los bosques. |
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Xu Fengxiang junto a un
centenario ciprés tibetano.
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En 1992, Xu Fengxiang se internó
en Motuo. En la foto: sobre el puente colgante de bejucos, a
850 metros s.n.m. En esta zona abundan las pluriselvas tropicales
y las selvas estacionales.
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Transmitiendo conocimientos meteorológicos
a los niños de un campamento de verano.
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Xu Fengxiang,
en contra de las previsiones, a su regreso del Tíbet
no se retiró, sino que se dedicó a la construcción
de otra cabaña de madera, pero esta vez en el oeste de
Beijing, en la montaña Lingshan, en Mentougou, a 2.303
metros s.n.m. Al lado de esta nueva cabaña quería
construir un jardín botánico dedicado a las plantas
tibetanas y abrir una escuela de protección ambiental
y una base de investigación ecológica. Su objetivo
era que las personas que no hubieran estado en el Tíbet,
pudieran aprender algo sobre su realidad, ecología y
forestación. Así elevarían su conciencia
sobre la necesidad de proteger el medio ambiente ecológico.
Esta idea encontró el apoyo del departamento interesado
del municipio de Beijing.
Hoy en día, este sueño se ha convertido
en realidad. Los objetivos con los que nació este proyecto
se están realizando. Cada año varios grupos de
niños y jóvenes participantes de los campamentos
de verano van a la cabaña de madera a estudiar. Ahí,
con sus particulares maneras, Xu Fengxiang los introduce en
el mundo de las ciencias naturales. Todavía no
ha terminado mi sueño de ver protegida y desarrollada
la vegetación y la forestación. Así
me dijo Xu Fengxiang. |
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En el campamento instalado a 5.400
metros. s.n.m. en el monte Qomolangma.
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La cabaña de madera
en la montaña Lingshan.
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