2001-5

EL PUEBLO CHINO


SU SUEÑO ES UN MUNDO VERDE

Texto: Wang Xiuying
Fotos: Huang Daopeng y Zhou Yi


Delante de la cabaña de madera instalada a 2.970 metros s.m.n.en la meseta del Tíbet.
La cabaña de madera construida en la montaña Lingshan, indica que el sueño por proteger la vegetación de Su Fengxiang se ha vuelto más profundo.
Los albaricoqueros silvestres introducidos del Tíbet a la montaña Lingshan ya han producido frutos. En la foto: Xu participa con regocijo en la cosecha.
     
   Hace dos años conocí a la profesora Xu Fengxiang, fue con ocasión de una conferencia que ella daba con los auspicios de la Sociedad Municipal de Amigas Artistas de Beijing. El tema fue “Protejamos la vegetación en el Tíbet”. En nuestra conversación me exteriorizó lo que ella llamaba “su pequeño complot”: “Si acepto con mucho gusto las invitaciones de las entidades interesadas, no es sólo para hacerles conocer los trabajos que hago en la meseta del Tíbet por la protección de su ambiente ecológico; mi verdadero móvil es atraer a los asistentes a dedicarse a una empresa como la que yo estoy llevando adelante”.
   Xu Fengxiang es en verdad una heroína moderna. Desde hace 18 años se dedica a investigar los modos de vida de los diferentes organismos existentes en la meseta del Tíbet y su relación con el medio ambiente ecológico.
   Hace más de 40 años, cuando escuchó un poema lleno de fervor escrito por un viejo silvicultor, sintió un llamado que venia desde la profundidad de los bosques. En ese tiempo, Xu Fengxiang, que estaba a punto de terminar sus estudios secundarios, tomó la decisión de ingresar a la Universidad de Nanjing para estudiar silvicultura y entregar toda su vida a la noble empresa de la forestación. Desde que estudiaba en la escuela secundaria ella sabía que el Tíbet es una región muy particular por la gran diversidad de sus bosques. En 1955 se diplomó. Y durante todos los años que trabajó como profesora en la misma universidad, expresó su deseo de trabajar en el Tíbet. En 1978, con el apoyo de su familia, logró cumplir con este deseo. Tenía 47 años. Hoy, después de 18 años de trabajos, sus huellas se encuentran en 20 zonas de bosques en el Tíbet, sobre los 130.000 kms. que suma su recorrido total de defensora de bosques y vegetación. Antes de cumplir 60 años, había escalado el monte Qomolangma hasta alcanzar el campamento de alpinistas a 5.400 metros s.n.m., llegado a los nacimientos del río Shiquan y Maquan, atravesado la región deshabitada en el norte del Tíbet, cruzado en seis ocasiones los ríos Nujiang, Lancanjiang, Jinsha y se había internado tres veces en la zona de Motuo. El resultado: aportar conocimientos científicos que llenaron vacíos en la ecología selvática, la ecología alpina, los recursos biológicos, y la protección del medio ambiente ecológico en el Tíbet. La cabaña de madera que ella construyó con sus propias manos a orillas del río Niyang, a 2.970 metros s.n.m. es, a sus ojos, el santo salón de la ciencia ,y, a los ojos de los demás, el símbolo de un esforzado trabajo por la protección de la vegetación y de los bosques.
     
Xu Fengxiang junto a un centenario ciprés tibetano.
En 1992, Xu Fengxiang se internó en Motuo. En la foto: sobre el puente colgante de bejucos, a 850 metros s.n.m. En esta zona abundan las pluriselvas tropicales y las selvas estacionales.
Transmitiendo conocimientos meteorológicos a los niños de un campamento de verano.
     
   Xu Fengxiang, en contra de las previsiones, a su regreso del Tíbet no se retiró, sino que se dedicó a la construcción de otra cabaña de madera, pero esta vez en el oeste de Beijing, en la montaña Lingshan, en Mentougou, a 2.303 metros s.n.m. Al lado de esta nueva cabaña quería construir un jardín botánico dedicado a las plantas tibetanas y abrir una escuela de protección ambiental y una base de investigación ecológica. Su objetivo era que las personas que no hubieran estado en el Tíbet, pudieran aprender algo sobre su realidad, ecología y forestación. Así elevarían su conciencia sobre la necesidad de proteger el medio ambiente ecológico. Esta idea encontró el apoyo del departamento interesado del municipio de Beijing.
   Hoy en día, este sueño se ha convertido en realidad. Los objetivos con los que nació este proyecto se están realizando. Cada año varios grupos de niños y jóvenes participantes de los campamentos de verano van a la cabaña de madera a estudiar. Ahí, con sus particulares maneras, Xu Fengxiang los introduce en el mundo de las ciencias naturales. “Todavía no ha terminado mi sueño de ver protegida y desarrollada la vegetación y la forestación”. Así me dijo Xu Fengxiang.
     
 
En el campamento instalado a 5.400 metros. s.n.m. en el monte Qomolangma.
La cabaña de madera en la montaña Lingshan.