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Cuando
recién llegaban los aires cálidos y húmedos
de la primavera, en el Campus de la Universidad de Beijing sus alumnos
comenzaban a gozas de la brisa fresca del atardecer y se llenaban
de vitalidad, una alumna muy especial decía adiós
a esta centenaria y joven universidad. Ella era la Princesa tailandesa
Maha Chakri Shirindhorn.
Después de haber seguido un curso
de un mes en esta universidad, ella se preparaba para retornar a
su patria. Escribió cuatro caracteres chinos para expresar
sus sentimientos en ese momento: "lian lian bu she", que
en chino significan "No deseo separarme de este lugar".
Durante el tiempo que vivió y estudió en la universidad,
todas las mañanas, muy temprano, daba tres vueltas a paso
deportivo en torno al Lago Weiming (Sin Nombre). Al momento de dejar
el campus universitario y partir de regreso a Tailandia, reconoció
su fuerte apego a este hermoso lago y a la pagoda que se levanta
junto a él. "En agosto, yo regresaré", dijo
en chino y con tal sinceridad que conmovió a cuantos estaban
presentes.
En la tarde del 13 de marzo, en el Salón
de Conferencias de la biblioteca de la universidad, la princesa
Sirindhorn, vestida con un traje largo rojo y negro, un sombrero
cuadrado con borlas rojas, en su rostro su sonrisa sencilla, honesta
y algo tímida, recibió de manos del catedrático
Wang Debing, presidente del Consejo de la Universidad de Beijing,
el título de doctora Honoris causa. Esta prestigiosa universidad
le concedió tal distinción por su dedicación
al aprendizaje de la cultura china durante más de diez años.
La estabilidad del color negro, la vivacidad
del rojo de su vestido, sus ojos y su cabellera, ambas de color
negro, evidenciaban su infinita perseverancia y la gran sinceridad
que son los rasgos personales distintivos de la princesa. Gran admiradora
de la cultura china, y dedicada con pasión al aprendizaje
de las diversas manifestaciones culturales chinas, ella subió
hasta la renombrada tribuna de la Universidad de Beijing. Y desde
ese lugar disertó en lengua china sobre las estrechas relaciones
existentes entre las culturas china y tailandesa. "Esta disertación
será un examen de mis conocimientos de chino, espero que
todos me entiendan bien." Y fue tan correcto su putonghua (habla
común del idioma chino) que recibió un gran aplauso
de parte de los asistentes.
Como becaria dedicada a la investigación
de temas sobre la cultura china, la princesa vino a China a estudiar
en la Universidad de Beijing. El año pasado, en el mes de
marzo, ella obtuvo el Premio Amistad del Idioma y Cultura China
otorgado por el Ministerio de Educación de China. Y en el
otoño pasado aprovechó la ocasión del viaje
de su madre, a China, para visitar la Universidad de Beijing y arreglar
todos los asuntos concernientes a su curso de idioma chino, su programa
particular de aprendizaje, y su estadía en la universidad.
La princesa.Shirindhorn estaba en una universidad
de Beijing como una alumna más. Su alojamiento de estudiante
estaba a orillas del Lago Weiming, un lugar tranquilo y retirado.
Todos los días, por la mañanita, corría alrededor
del lago y practicaba el taijiquan (boxeo chino tradicional), bajo
los sauces que bordean el lago. Durante el día visitaba a
famosos profesores o charlaba con sus amigas de dormitorio.
"Los profesores son muy responsables.
Preparan las clases con mucho esmero, lo que me exige estudiar con
mayor dedicación".
"A la princesa le interesa mucho la
caligrafía china. Lo que más apreció en ella
es su gran capacidad de comprensión del encanto de la caligrafía
china", dijo de ella su profesor de caligrafía Zhang
Zhenggou. Para este aprendizaje, la universidad le ofreció
pinceles, tinta en barra, y una laja para la tinta y el papel. Todos
los jueves ella asistía a su clase de caligrafía y
escuchaba con atención al profesor Zhang. El cuenta que "muy
rápido ella dominó las técnicas para mostrar
vigor en los trazos en la caligrafía. Antes de realizar una
obra, ensayaba muchas veces los trazos sobre papel periódico,
y, cuando estaba segura de dominarlos, los caligrafiaba en papel
Xuan (utilizado para la caligrafía). Solo si el trabajo era
de su agrado, estampaba en él el sello que dice "Sello
de Sirindhorn" , y luego lo colgaba en una pared de su cuarto.
Su obra "La Naturaleza y los Seres Humanos Forman un Conjunto
Armonioso" está llena de encanto romántico".
La princesa pidió a su profesor que le enseñara cómo
caligrafiar el ideograma "paciencia", pues sus amigos
tailandeses le solicitaban este caracter.
El horario de clases preparado para la
princesa era muy largo. Además de las clases de idioma chino
y caligrafía, asistía a las de taijiquan, pintura
y erhu (violín chino de dos cuerdas). Su tiempo libre lo
aprovechaba para visitar algunos lugares pintorescos y de valor
histórico o a sus viejos amigos. Estuvo en la casa del famoso
escritor Wang Meng, con quien sostuvo una larga conversación.
La princesa dedico mas de seis años a la traducción
al tailandés de una de las más famosas novelas de
este escritor Mariposa. Esta versión fue publicada en 1994.
Cuando Wang Meng estuvo de visita en Tailandia, hizo una visita
a la familia real por invitación de ésta.
Durante su estadía en China, la
princesa realizó muchos viajes de estudio para conocer las
distintas costumbres y variados paisajes de China. "Antes me
costaba entender las formas de las montañas en la pintura
tradicional china, pero al ver con mis propios ojos la montaña
Huangshan y las colinas de Guilin percibí todos los encantos
de estos paisajes y de las pinturas chinas", dijo. "Creo
que la caligrafía, el taijiquan y la música de China
se enlazan entre sí. Contienen una fuerza capaz de transformar
la vida de una persona. Soy impaciente. Y estas artes me ayudan
mucho a cultivar mi tranquilidad."
En su disertación académica
titulada "Manifestaciones de la Cultura China en el Arte Tailandés",
mostró, con la ayuda de un proyector, una serie de elementos
clásicos de la cultura tailandesa: stupas, palacios, templos,
esculturas en conchas, cerámicas, marionetas, etc Se expreso
en chino, algunas palabras no las pronuncio con claridad, pero expreso
siempre con fervor y seguridad sus opiniones, que se notaban eran
el resultado de una reflexión profunda y bien informada.
En los últimos 20 años, la
princesa ha estado doce veces en China, y en cada viaje sus conocimientos
sobre China se han vuelto más amplios y profundos. "Mi
primer viaje lo hice en 1981. En aquel entonces yo recién
iniciaba mis estudios del idioma chino y me costaba mucho dialogar
en este idioma. Ahora tengo muchas amistades en China y cuando estoy
en Tailandia las echo mucho de menos."
La Exposición, Logros del Programa
863 para el Desarrollo de las Ciencias y la Alta Tecnología,
que tuvo lugar en Beijing con motivo del decimoquinto aniversario
de su ejecución, despertó gran interés en la
princesa. "China no sólo posee una brillante cultura
y una larga historia, sino que también domina las ciencias
y la alta tecnología, espero que el intercambio entre Tailandia
y China se despliegue en los terrenos de la cultura, el comercio,
turismo y la ciencia y la tecnología."
Refiriéndose a su vida estudiantil
en la Universidad de Beijing, la princesa la describió con
las palabras chinas que significan "será para mi inolvidable
durante toda mi vida." En la ceremonia de entrega del título
de doctora Honoris Causa a la princesa, una estudiante le prendió
en el pecho la insignia de esta universidad. "La Universidad
de Beijing es la primera institución de enseñanza
superior de China. Me encanta sobremanera esta universidad. Deseo
que los jóvenes tailandeses vengan a China a estudiar su
idioma y su cultura. Y que cuando dominen el chino, aprendan la
ciencia y tecnología de China."
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