2001-6

ESPECIAL


 

La princesa tailandesa no desea separarse nunca del campus de la Universidad de Beijing

Texto: Ma Jie y Chen Ying
Fotos: Wang Tiantian y Wang Wenquan


    Cuando recién llegaban los aires cálidos y húmedos de la primavera, en el Campus de la Universidad de Beijing sus alumnos comenzaban a gozas de la brisa fresca del atardecer y se llenaban de vitalidad, una alumna muy especial decía adiós a esta centenaria y joven universidad. Ella era la Princesa tailandesa Maha Chakri Shirindhorn.
     Después de haber seguido un curso de un mes en esta universidad, ella se preparaba para retornar a su patria. Escribió cuatro caracteres chinos para expresar sus sentimientos en ese momento: "lian lian bu she", que en chino significan "No deseo separarme de este lugar". Durante el tiempo que vivió y estudió en la universidad, todas las mañanas, muy temprano, daba tres vueltas a paso deportivo en torno al Lago Weiming (Sin Nombre). Al momento de dejar el campus universitario y partir de regreso a Tailandia, reconoció su fuerte apego a este hermoso lago y a la pagoda que se levanta junto a él. "En agosto, yo regresaré", dijo en chino y con tal sinceridad que conmovió a cuantos estaban presentes.
     En la tarde del 13 de marzo, en el Salón de Conferencias de la biblioteca de la universidad, la princesa Sirindhorn, vestida con un traje largo rojo y negro, un sombrero cuadrado con borlas rojas, en su rostro su sonrisa sencilla, honesta y algo tímida, recibió de manos del catedrático Wang Debing, presidente del Consejo de la Universidad de Beijing, el título de doctora Honoris causa. Esta prestigiosa universidad le concedió tal distinción por su dedicación al aprendizaje de la cultura china durante más de diez años.
     La estabilidad del color negro, la vivacidad del rojo de su vestido, sus ojos y su cabellera, ambas de color negro, evidenciaban su infinita perseverancia y la gran sinceridad que son los rasgos personales distintivos de la princesa. Gran admiradora de la cultura china, y dedicada con pasión al aprendizaje de las diversas manifestaciones culturales chinas, ella subió hasta la renombrada tribuna de la Universidad de Beijing. Y desde ese lugar disertó en lengua china sobre las estrechas relaciones existentes entre las culturas china y tailandesa. "Esta disertación será un examen de mis conocimientos de chino, espero que todos me entiendan bien." Y fue tan correcto su putonghua (habla común del idioma chino) que recibió un gran aplauso de parte de los asistentes.
     Como becaria dedicada a la investigación de temas sobre la cultura china, la princesa vino a China a estudiar en la Universidad de Beijing. El año pasado, en el mes de marzo, ella obtuvo el Premio Amistad del Idioma y Cultura China otorgado por el Ministerio de Educación de China. Y en el otoño pasado aprovechó la ocasión del viaje de su madre, a China, para visitar la Universidad de Beijing y arreglar todos los asuntos concernientes a su curso de idioma chino, su programa particular de aprendizaje, y su estadía en la universidad.
     La princesa.Shirindhorn estaba en una universidad de Beijing como una alumna más. Su alojamiento de estudiante estaba a orillas del Lago Weiming, un lugar tranquilo y retirado. Todos los días, por la mañanita, corría alrededor del lago y practicaba el taijiquan (boxeo chino tradicional), bajo los sauces que bordean el lago. Durante el día visitaba a famosos profesores o charlaba con sus amigas de dormitorio.
     "Los profesores son muy responsables. Preparan las clases con mucho esmero, lo que me exige estudiar con mayor dedicación".
     "A la princesa le interesa mucho la caligrafía china. Lo que más apreció en ella es su gran capacidad de comprensión del encanto de la caligrafía china", dijo de ella su profesor de caligrafía Zhang Zhenggou. Para este aprendizaje, la universidad le ofreció pinceles, tinta en barra, y una laja para la tinta y el papel. Todos los jueves ella asistía a su clase de caligrafía y escuchaba con atención al profesor Zhang. El cuenta que "muy rápido ella dominó las técnicas para mostrar vigor en los trazos en la caligrafía. Antes de realizar una obra, ensayaba muchas veces los trazos sobre papel periódico, y, cuando estaba segura de dominarlos, los caligrafiaba en papel Xuan (utilizado para la caligrafía). Solo si el trabajo era de su agrado, estampaba en él el sello que dice "Sello de Sirindhorn" , y luego lo colgaba en una pared de su cuarto. Su obra "La Naturaleza y los Seres Humanos Forman un Conjunto Armonioso" está llena de encanto romántico". La princesa pidió a su profesor que le enseñara cómo caligrafiar el ideograma "paciencia", pues sus amigos tailandeses le solicitaban este caracter.
     El horario de clases preparado para la princesa era muy largo. Además de las clases de idioma chino y caligrafía, asistía a las de taijiquan, pintura y erhu (violín chino de dos cuerdas). Su tiempo libre lo aprovechaba para visitar algunos lugares pintorescos y de valor histórico o a sus viejos amigos. Estuvo en la casa del famoso escritor Wang Meng, con quien sostuvo una larga conversación. La princesa dedico mas de seis años a la traducción al tailandés de una de las más famosas novelas de este escritor Mariposa. Esta versión fue publicada en 1994. Cuando Wang Meng estuvo de visita en Tailandia, hizo una visita a la familia real por invitación de ésta.
     Durante su estadía en China, la princesa realizó muchos viajes de estudio para conocer las distintas costumbres y variados paisajes de China. "Antes me costaba entender las formas de las montañas en la pintura tradicional china, pero al ver con mis propios ojos la montaña Huangshan y las colinas de Guilin percibí todos los encantos de estos paisajes y de las pinturas chinas", dijo. "Creo que la caligrafía, el taijiquan y la música de China se enlazan entre sí. Contienen una fuerza capaz de transformar la vida de una persona. Soy impaciente. Y estas artes me ayudan mucho a cultivar mi tranquilidad."
     En su disertación académica titulada "Manifestaciones de la Cultura China en el Arte Tailandés", mostró, con la ayuda de un proyector, una serie de elementos clásicos de la cultura tailandesa: stupas, palacios, templos, esculturas en conchas, cerámicas, marionetas, etc Se expreso en chino, algunas palabras no las pronuncio con claridad, pero expreso siempre con fervor y seguridad sus opiniones, que se notaban eran el resultado de una reflexión profunda y bien informada.
     En los últimos 20 años, la princesa ha estado doce veces en China, y en cada viaje sus conocimientos sobre China se han vuelto más amplios y profundos. "Mi primer viaje lo hice en 1981. En aquel entonces yo recién iniciaba mis estudios del idioma chino y me costaba mucho dialogar en este idioma. Ahora tengo muchas amistades en China y cuando estoy en Tailandia las echo mucho de menos."
     La Exposición, Logros del Programa 863 para el Desarrollo de las Ciencias y la Alta Tecnología, que tuvo lugar en Beijing con motivo del decimoquinto aniversario de su ejecución, despertó gran interés en la princesa. "China no sólo posee una brillante cultura y una larga historia, sino que también domina las ciencias y la alta tecnología, espero que el intercambio entre Tailandia y China se despliegue en los terrenos de la cultura, el comercio, turismo y la ciencia y la tecnología."
     Refiriéndose a su vida estudiantil en la Universidad de Beijing, la princesa la describió con las palabras chinas que significan "será para mi inolvidable durante toda mi vida." En la ceremonia de entrega del título de doctora Honoris Causa a la princesa, una estudiante le prendió en el pecho la insignia de esta universidad. "La Universidad de Beijing es la primera institución de enseñanza superior de China. Me encanta sobremanera esta universidad. Deseo que los jóvenes tailandeses vengan a China a estudiar su idioma y su cultura. Y que cuando dominen el chino, aprendan la ciencia y tecnología de China."