2001-9

PUEBLO CHINO


Hombre y medio ambiental

Yo visite en la Antártida la Estación China “La Gran Murallaé

Texto: Sun Weisheng


La Estación “La Gran Murallaé en la Antártida.

¡Qué lobo marino tan simpático!

Pingüinos de la Antártida.

  El 8 de febrero de 2001, llegué a la Estación China “La Gran Murallaé instalada en la Antártida, como miembro del séptimo grupo enviado por el Gobierno chino para transmitir sus saludos al personal de investigación científica destacado en ese lugar. Al poner mis pies sobre ese mundo misterioso me quedé profundamente emocionado por el paisaje extraordinario que tenía delante de mis ojos, también por la abnegación que mostraba el personal de la Estación en su trabajo.

    Después de instalarnos y llenar nuestros estómagos con mantou (panecillo cocido al vapor) y sopa de arroz, fuimos a la base de la Estación “La Gran Murallaé para contemplar desde allí los transparentes e inmensos bloques de hielos flotantes, los brillantes icebergs y las montañas nevadas...

    Tal vez por estar lejos de sus respectivos países y de sus seres queridos, o por el particular medio ambiente polar, los miembros de las estaciones de diversos países viven en una gran armonía. Esa noche, al banquete de bienvenida que la Estación La Gran Muralla ofreció en nuestro honor, asistieron los jefes y subjefes de todas las estaciones. Ese día también celebraba su 46 cumpleaños Wang Jianguo, jefe de la Estación china, por lo que esa noche todos cantamos el “Feliz cumpleañosé en chino, inglés, español y ruso, en un clima muy cálido y fraternal.

    El 9 de febrero, madrugamos para estar presentes en la ceremonia de izamiento de la bandera nacional, que se lleva a cabo las 6:00. Terminado el acto, fuimos informados sobre la situación de la labor de la investigación científica, la construcción de la Estación, y las condiciones ambientales de la zona.


    La isla del Rey George en la que se encuentra la Estación “La Gran Murallaé está libre de congelación. En ella están instaladas once estaciones de investigación científica pertenecientes a nueve países. Reconstruida en varias ocasiones, la Estación china está básicamente acondicionada. Su superficie edificada es en la actualidad más de 5.000 m2. Cuenta con edificios para la administración, investigación científica, telecomunicaciones, pronóstico meteorológico, producción de energía eléctrica, alojamiento, servicios médicos y actividades recreativas y deportivas, además de las salas dedicadas a las observaciones sísmicas, de geomagnetismo terrestre, de fenómenos físico-atmosféricos, de observación de satelites, etc.

    En la isla del Rey George abundan las aguas provenientes de la descongelación de la nieve. Para mantener la Antártida ajena a toda clase de contaminación, la Estación china tiene disposiciones muy estrictas sobre las aguas residuales y las basuras. Instalada hace 16 años, el Estado ha invertido en el mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo de la Estación un total de 400 millones de yuanes.

    Además de las observaciones rutinarias de meteorología, fenómenos físico-atmosféricos, geomagnetismo y sismoloogía, el personal personal que trabaja en la Estación lleva a cabo durante el verano investigaciones científicas en las áreas de la geología, geomorfología, meteorología, geofísica, glaciología, biología, ciencia ambiental, oceanografía y ciencias humanas.

    Después de pasar diez días en la Antártida nos despedimos de la Estación la “Gran Murallaé y de los exóticos paisajes del polo sur. Durante el viaje de regreso, solía aparecer ante mis ojos aquel mundo plateado donde una bandera roja con cinco estrellas doradas (bandera nacional de China) flameaba vigorosa al viento en medio de las solemnes notas del himno nacional.

El nacimiento de un pingüino.

El énico rompehielos de China que navega en el espacio marítimo de la Antártida.



Un niño chileno nacido en el continente antártico.

   
Las orillas del mar son el habitat ideal de los lobos lmarinos.
La salida del sol, rara vez vista en la Antártida.
Icebergs.