2001-9

PUEBLO CHINO


 

Nyima Cerin, vigilante del Monasterio Jokhang




Nyima Cerin es un gran aficionado a la fotografía y el Monasterio Jokhang es el objeto que enfoca su cámara fotográfica.

    Hace mucho tiempo, Nyima Cerin me contó que en el Tripitaka (escrituras del Budismo ) se lee, mas o menos, lo siguiente: Los tibetanos tienen la costumbre de colgar en los árboles banderines bédicos. Estos lucen su gran belleza sólo cuando el árbol está floreciente y vivo, si está marchito, los banderines, por más hermosos que sean, no logran demostrar su elegancia. Para los tibetanos, el árbol es la base de su cultural tradicional y los banderines religiosos, la crema de esta cultura. “Yo defenderé este árbol hasta el éltimo aliento de mi vida.é, me dijo Nyima Cerin, quien es considerado como “defensor de la cultura tibetanaé.

    En el Tíbet, en cualquier monasterio, se ven lamas vestidos con la kasaya (vestido talar) de color rojo. Ellos se diferencian por la edad, la experiencia y la condición social, pero todos tienen ojos brillantes y un rostro seráfico. Graciasa a la política de Reforma y Apertura, el Monasterio Jokhang se convirtió en el más conocido y visitado entre los centros religiosos en el Tíbet. Para un creyente, ir en peregrinaje al Monasterio Jokhang significa hacer realidad el mayor deseo de su vida. Todos los días, este centro está atestado de peregrinos y turistas llegados de diversos rincones del mundo, y en él los lamas son muy tratables.

 

Nyima Cerin durante una reunión celebrada por la Confederación Nacional de Juventudes de China.

Nyima Cerin guía del Monasterio Jokhang.

    Nyima Cerin, es uno de los lamas encargados de atender a los grupos de visitantes. Al igual que los otros lamas con quienes he tratado, habla siempre en tono amable y mantiene un rostro apacible, lo que me obliga a hablar en voz baja. Cuando uno trata con él, percibe que por momentos algo brilla en él, es una especie de sabiduría.

    Nyima Cerin habla chino con fluidez, y puede dialogar en inglés con los turistas extranjeros. Además es aficionado al arte fotográfico y muchas de sus obras se han publicado en las revistas Turismo del Tíbet, Folklore Tibetano y el diario Tíbet

    “El budismo es una doctrina muy profunda, y forma parte inseparable de la cultura tradicional china. Claro que en ella se encierran cosas supersticiosas y puntos de vista unilateralesé dijo Nyima Cerin, diplomado de la Academia de Estudios Bédicos de Beijing.

    Nyima Cerin tiene 34 años. En 1985, cuando sólo tenía 17 años, sin terminar todavía sus estudios de segundo ciclo en una escuela secundaria. Abandonó su pueblo natal para ingresar en el monasterio Jokhang. “Cuando un tibetano toma el hábito, no lo hace por la pobreza en que viva, ni por el hastío que siente por la vida humana.é, dijo Nyima Cerin y continuó: “Para nosotros, los lamas, un monasterio no es solamente un lugar sagrado, también es un centro docente. Cuando yo entré en el Monasterio Jokhang, todos los miembros de mi familia sintieron un enorme orgullo, como si yo fuera admitido por una universidad muy importante. Siendo monje, no he pensado convertirme algén día en Buda para llevar así a los seres humanos al reino celestial, yo sólo quisiera ser un hombre verdaderamente honrado.é

    La vida de los lamas es sencilla y monótona. El horario que se respeta en el Monasterio Jokhang es el siguiente: A las 7:00, levantarse, rezar, leer las escrituras bédicas y desayunar. A las 7:30, ir al pabellón principal para cumplir con los trabajos previos a la apertura del Monasterio. A las 8:00, abrir el Monasterio a los visitantes e ir a sus respectivos puestos de trabajo. A las 13:00, almorzar y reposar. A las 15:00 volver a sus puestos de trabajo. A las 18:30, cerrar las puertas del monasterio y comenzar a estudiar la doctrina budista, rezar y asistir a los cursos nocturnos. A las 20:30, cenar . Y así son todos los días, de todos los años.

    Nyima Cerin tiene teléfono móvil, lee revistas, diarios y libros escritos en chino e inglés. Tiene amistades que se encuentran en diversos lugares del mundo. Nyima Cerin dice que el monasterio Jokhang es su hogar espiritual. Y tiene un ideal simple pero inconmovible: continuar perfeccionándose en el Budismo y trabajar para que sea cada vez mayor el némero de personas que conozcan el Monasterio Jokhang, la doctrina budista y el Tíbet.

    Nyima Cerin es un gran personaje. Es subdirector del Comité Administrativo del Monasterio Jokhang, miembro de la Confederación Nacional de Juventudes de China, diputado a la Asamblea Popular de la Región Autónoma del Tíbet, miembro del Comité Permanente de la Asamblea Popular Municipal de Lhasa, vicepresidente y subsecretario general de la Asociación de Budistas de Lhasa.

Concentrado en la lectura.

Nyima Cerin, vigilante del Monasterio Jokhang.

Rezando.

 

Haciendo labores domésticas.